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20101019

Tener o dejar que crean que lo tienes.





Una mañana muy temprano mientras el humilde Xang se dirigía a buscar trabajo al pueblo vecino, se dio cuenta que algo brillaba intensamente en el suelo. Se agacho con cierta pereza y despues de recogerlo lo miro al trasluz y lavo aquel cristal con sumo cuidado.

No sabía bien lo que era, así que cuando llego a la plaza del pueblo se lo enseño a varios amigos, y todos coincidieron en que era un diamante de gran tamaño. Que su valor era incalculable, tan alto que le permitiria vivir lujosamente toda su vida.

Xang era el más pobre del pueblo, por eso todavía no tenía esposa y todos le daban un poco de lado. Sin embargo a partir de aquel momento todo el pueblo se volco en él, las chicas más hermosas empezaron a mirarle con buenos ojos. Y los comerciantes también le concedian creditos ilimitados pensando en hacerse su amigo y que él al vender el diamante les compesaría con creces.

De esa forma fue pasando su vida, junto a sus hijos y su bella esposa, con un negocio prospero con el que amaso una gran fortuna. Y por ello a nadie le extrañaba que no vendiese todavía el diamante.

Sin embargo, cuando ya estaba en su lecho de muerte, le pidieron que revelase donde tenía escondido el valioso diamante. Y Xang les sonrio malevolamente y les conto que no tenía ningún diamante, que justo el mismo día que lo encontro y lo enseño, volvio a perderlo sin querer. Pues cruzando el rio se le cayo al agua y un enorme pez se lo trago rapidamente y se perdio nadando rio abajo.

Toda la gente quedo muy sorprendida al darse cuenta que en la vida es igual que la gente crea que tienes algo valioso a tenerlo verdaderamente. Nos dejamos seducir por los espejismos del poder y las falsas expectativas.

3 comentarios:

  1. ¡Que bonito relato y que cierto es!
    Miramos a la gente por lo que son o por lo que parecen ser y no es justo ¡ní cómodo!, porque también nosotros debemos aparentar.Saludos y un besito de Dani.

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  2. Tienes razón a veces, demasiadas veces la presión social no nos deja ser nosotros mismos. Y la gente se deja cegar por el brillo de un diamante que no existe en vez de apreciar a las personas como son y existen. Un beso.

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  3. Por éso me gusta el blog, Neuri, porque aquí no hay dobleces, somos tal cual. Yo, no sé quién eres, ní lo que tienes. Te quiero a TÍ, desde dentro y por dentro. El único brillo que me llega es el de tu alma, ahí está tu diamante.Saludos.

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