El otoño ha llegado, pero el mar no parece haberse dado cuenta. Continúa moviéndose con su cadencia de siempre, dibujando orillas, deshaciendo huellas y devolviendo a la playa una y otra vez su propio silencio.
No sabe que hemos cambiado de estación, que los días se acortan o que nosotros comenzamos a guardar los recuerdos del verano como quien recoge los últimos bártulos de una casa antes de cerrarla.
Tampoco sabe nada de nuestras prisas, de las preocupaciones que nos acompañan cuando abandonamos la orilla, de las cosas que esperamos y de aquellas que nunca sucederán como imaginábamos.
El mar permanece ajeno a nuestras pequeñas urgencias. No porque ignore el mundo, sino porque pertenece a un tiempo distinto.
Tampoco sabe nada de nuestras prisas, de las preocupaciones que nos acompañan cuando abandonamos la orilla, de las cosas que esperamos y de aquellas que nunca sucederán como imaginábamos.
El mar permanece ajeno a nuestras pequeñas urgencias. No porque ignore el mundo, sino porque pertenece a un tiempo distinto.
Un tiempo en el que las olas no tienen que llegar a ninguna parte y en el que cada movimiento forma parte de un ciclo que comenzó mucho antes de nosotros y continuará cuando ya no estemos aquí.
Quizá por eso contemplarlo produce esa extraña sensación de sosiego. Durante unos instantes, nuestras preocupaciones pierden tamaño. No desaparecen, pero dejan de ocuparlo todo.
Quizá por eso contemplarlo produce esa extraña sensación de sosiego. Durante unos instantes, nuestras preocupaciones pierden tamaño. No desaparecen, pero dejan de ocuparlo todo.
Frente a toda esa extensión azul, comprendemos que la vida es mucho más amplia que aquello que hoy nos inquieta

When I was a child, I often went to the Caspian Sea with my parents. I never saw any other sea.
ResponderEliminarMi amiga Emilia,
ResponderEliminarVivo en un edificio frente al mar en Río de Janeiro. Me duermo y me despierto frente al mar.
El mar es una fuente de inspiración, serenidad y misterio. Despierta sueños, calma el corazón y esconde secretos profundos. ¿Cómo no amar el mar, o no desear sumergirse en sus misterios besados por la sal? Con su inmensidad, belleza y fuerza, nos inspira, nos relaja e incluso parece purificar nuestra alma. No es casualidad que los poetas amen el mar.
Un beso.
Muy buenos días.
ResponderEliminarQue entrada relajante nos dejas, es cierto que en esta estación el mar sigue ofreciéndonos sus olas y borrando las huellas que dejamos a orillas de él.
Pero te diré que cada estación nos deja esa serenidad al pasear al lado de esas olas que mojan nuestros pies,la temperatura del agua nos avisa de la estación y no hay nada mejor que contemplar ese mar al amanecer o atardecer y ver qué él es ajeno con su inmenso manantial a las estaciones..
Aunque no sé yo si también él sentirá el cambio climático al igual que los humanos.?
Un besazo y muy buen comienzo de semana 😘 😘 🙋
Aunque la vida sea mas amplia, nosotros somos miopes. Los que ven mas lejos que el movil. Solo interesa lo urgente que ocupa todo nuestro tiempo. El mar es un espejismo de unes en el mejor de los casos. Hasta los que no trabajan oficialmente, cambian de actitud y vuelven a... " las obligaciganes".
ResponderEliminarAbrazooo
El mar es de las pocas cosas cuyo sonido es tan relajante como el silencio. Besitos
ResponderEliminarEl mar siempre está ahí, incluso para los que no lo vemos a diario, pero su inspiración guía nuestra pluma.
ResponderEliminarAbrazo.
El mar es la cuna de la vida y entre las muchas muestras que nos da, esta la de ser paciente, sereno, cálido pero a la vez brusco, tormentoso , es la rueda de la eternidad, para el mar, el tiempo es eterno, el movimiento de las olas nunca para, van y vienen , nunca se detienen . Por eso y por la sensación de inmensidad el mar en calma nos sosiega, y cuando está violento nos altera y llena de miedo.
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