Vivimos en el paraíso prometido. Todo cabe en una pantalla: la amistad, el amor, la información y el entretenimiento. No necesitamos salir, ni buscar, ni esperar. Solo deslizar el dedo. El scroll se ha convertido en el nuevo rosario: repetimos el gesto sin pensar, buscando un alivio que no llega.
Las redes han sustituido el silencio por ruido y la pausa por movimiento continuo. Cada imagen nos da una pequeña dosis de dopamina: el nuevo soma digital. Así como en la novela de Aldous Huxley, “Un mundo feliz”, nadie sufría porque el Estado repartía su droga de la felicidad, hoy no sufrimos porque tenemos contenido infinito.
Pero, igual que el soma anulaba la conciencia, el scroll perpetuo anula la experiencia real. Ya no vivimos los momentos: los grabamos, los publicamos, los deslizamos. Nos creemos libres porque elegimos qué ver, pero el algoritmo mucho antes ya ha decidido por nosotros.
Por eso quizás el verdadero acto de rebeldía no sea desconectarse, sino detenerse. Dejar de deslizar. Recuperar el ritmo natural de la vida, que no es infinito ni inmediato, sino imperfecto, lento y humano.
En este paraíso digital, el infierno es no tener tiempo ni espacio para sentir. Quizás ahora el botón más revolucionario sea el de “cerrar aplicación”.


Cuando vamos a un sitio, a un concierto, etc. no lo vivimos, se graba y aunque luego puedas repetirlo mil veces no es lo mismo. Carpe Diem!
ResponderEliminarBesos.
Así es, vamos para verlo en vivo para al final no vivirlo. Un beso
EliminarEs cierto que una pequeña pantalla nos da inmensa información, pero no debemos olvidar que hay vida detrás de ella y hay que cuidar de ella.
ResponderEliminarUna buey entrada pero sobre todo reflexionemos antes esas palabras.
Feliz jueves 😘
Hola Campirela, tienes mucha razón, no debemos olvidar nunca que detrás de ella existe vida real, emociones y personas que merecen toda nuestra atención y cuidado. Un gran abrazo
EliminarBuenos días Emilia. Estoy de acuerdo en el acto revolucionario existente, dejar cualquier gesto que nos acerque a las redes. Se me ocurre también que podíamos trasladarlo a la cuaresma, antiguamente era no comer carne, pero algunas no la echamos de menos, así que sería un buen sacrificio. Me lo pienso para la próxima.
ResponderEliminarUn beso.
Hola Lola. Al final, los pequeños gestos que nos cuestan de verdad son los que nos ayudan a tomar conciencia y a cambiar hábitos. Renunciar un poco a las redes puede ser un sacrificio muy significativo hoy en día y una buena oportunidad para reconectar con lo esencial. Gracias por compartir la reflexión.
EliminarHola, querida Emilia, qué tema tan candente traes hoy, y qué suerte tenemos los que hemos podido vivir y sabemos sobrevivir sin semejante cacharro que nos cuesta a veces tanto soltar... Me encanta tu visión, efectivamente lo revolucionario hoy en día es no someternos a esas aplicaciones que pretendiendo entretener, nos esposan física y mentalmente.
ResponderEliminarGrandísima reflexión, para compartir en mesas y familias en estos días de reuniones varias, mil gracias siempre, amiga, un enorme abrazo lleno de cariño y admiración.
Querida Milena, muchas gracias por tus palabras y por esa mirada tan lúcida y generosa. Es verdad, hemos conocido otra forma de vivir y eso nos da perspectiva para elegir con más conciencia. Ojalá estas reflexiones sirvan para compartirlas en familia y para regalarnos más presencia y menos pantallas. Gracias siempre por tu cercanía, tu cariño y tu apoyo constante. Un abrazo enorme, lleno de gratitud.
EliminarNo me fijo en todas las noticias, lo importante también sale en la televisión y lo leo en el periódico.
ResponderEliminarAsí que no uso mucho las redes sociales.
Saludos Irma.
Eso es estupendo, Irma. Un abrazo
EliminarParadójico paraíso: deslizamos buscando vida y lo que se nos escapa es vivirla. Tal vez el gesto más revolucionario sea cerrar la aplicación.
ResponderEliminarTan infinito es el scroll como finita nuestra capacidad de sentir. Quizás la verdadera libertad no esté en deslizar, sino en detenerse y escuchar el silencio que las pantallas nos roban.
Un fuerte abrazo prenavideño.
Qué bellas y certeras palabras. Has puesto voz, con una profundidad preciosa, a esa paradoja que muchas veces olvidamos: buscamos vida mientras se nos escapa entre los dedos. Detenernos, cerrar la aplicación y escuchar el silencio puede ser, sin duda, uno de los gestos más libres y necesarios de nuestro tiempo. Gracias por regalar esta reflexión y por ese abrazo tan sentido. Te devuelvo otro, lleno de calma y luz en estos días
EliminarTotalmente de acuerdo contigo. Yo creo que la inmensa mayoría de las personas hoy en día, tenemos y sálvese quien pueda, ese tic nervioso, de ir deslizando con los dedos las pantallas de nuestros dispositivos electrónicos. Independientemente de que puede ocasionar daños a las articulaciones y tendones de los dedos, ese simple gesto a mi modesto entender nos va aislando cada vez más en nosotros mismos y aunque estemos rodeados de personas, nuestra impresión es estar solo, y solo nos agrada, el ir deslizando el dedo a un lado y a otro. Saludos
ResponderEliminarPues así es, toda una paradoja, entre más conectados más aislados al mismo tiempo. Y la vida sin vivir. Un abrazo
EliminarNo sería mala idea, apagar el móvil tres o cuatro horas cada día. O más.
ResponderEliminarSalu2.
Como poco esas horas, para los analógicos no resultaría tan difícil desconectar de las pantallas. Un abrazo
EliminarHan conseguido que necesitemos los bancos y que domiciliemos nuestros tributos. Han conseguido que necesitemos el ordenador y el móvil. Y han conseguido que seamos incapaces de imaginar toda una vida sin eso.
ResponderEliminarY encima no están contentos. El día que se vaya la luz se verá.
EliminarTotalmente de acuerdo. Apagar la tecnología... Más de uno se daría cuenta de cuantas cosas puede hacer sin ella. Besitos
ResponderEliminarNosotras ya venimos de un mundo donde todo esto no existía y nos lo pasamos estupendamente jugando en la calle y hablando cara a cara con los demás. Un abrazo
EliminarLo peor es que ya ni siquiera hace falta que estemos enganchados todo el día; basta con que la posibilidad esté ahí. El simple hecho de saber que puedo abrir Instagram y tener contenido nuevo cada tres segundos puede quitar sobre todo a los más jóvenes la paciencia para todo lo demás: leer un libro largo, esperar a que hierva el agua, mirar por la ventana sin hacer nada. Hasta el aburrimiento, que antes era la puerta a la creatividad, ahora se considera un fallo técnico que hay que solucionar con un vídeo de treinta segundos.
ResponderEliminarGracias, Emilia, por recordarnos que parar no es rendirse, es rebelarse de verdad.
Gracias a ti por ponerlo en palabras tan claras. Has dado en un punto clave: ya no es la adicción explícita, sino la disponibilidad permanente lo que nos desarma. Esa impaciencia aprendida, ese miedo al silencio, nos roba algo muy básico y muy humano. Recuperar el aburrimiento, la espera, el no hacer nada, es casi un acto de resistencia hoy en día. Me alegra mucho que la reflexión te haya resonado. Un abrazo.
EliminarEsta misma semana tres personas diferentes, no se conocen entre ellas, se han comprado el mismo modelo de zapatillas, una marca no muy conocida que ha hecho campaña en cierta red social... pero, oye, luego te dicen que nadie decide por nosotros... Vivimos en la época del tecnofeudalismo, no somos libres, sólo lo parecemos...
ResponderEliminarEse ejemplo de las zapatillas es casi de manual: deseo inducido, repetido y normalizado. El tecnofeudalismo no necesita imponer, le basta con sugerir… y nosotros obedecemos encantados. Pensar esto incomoda, pero también despierta. Y quizá ahí empiece una forma distinta —más consciente— de libertad. Un abrazo
EliminarTantas gerações viveram bem sem smartphones, e eu até acho que eram mais saudáveis e felizes do que nós. Hoje em dia, existem zumbis viciados em telinhas e inteligência artificial.
ResponderEliminarNova tirinha publicada. 😺
Abraços 🐾 Garfield Tirinhas Oficial.
Tens muita razão. Vivemos conectados, mas cada vez menos presentes. A tecnologia trouxe avanços enormes, sí, mas também uma dependência silenciosa que nos rouba tempo, atenção e até a capacidade de estar connosco mesmos. Talvez não fosse perfeito antes, mas havia mais pausa, mais corpo, mais olhar. Agora o desafio é reaprender a usar tudo isso sem nos deixarmos engolir pelas telinhas.
EliminarLas redes son adictivas y es que es tan fácil sentirse segura sin que te traiciones o te hagan daño pero vivir es arriesgarse. Te mando un beso.
ResponderEliminarEfectivamente, la vida así es más interesante. Un abrazo
EliminarWhat a beautiful image on your phone, Emilia! We can't always climb mountains, swim in the sea, even see the ocean, or visit any, even the most exotic, country. But we can look at information on our smartphones and laptops and admire the images.
ResponderEliminarHi, yes, we can do many good or beautiful things with new technologies. The problem is that some people don't use them properly and isolate themselves from the real world instead of living life. Best regards.
EliminarHermoso post, coincido contigo.
ResponderEliminarCerrar Aplicación y salir al mundo, abrazar, besar, acariciar y caminar viendo todo lo que nos rodea, que bello.
Que pases maravillosos días, lleno de amor y alegrías
Besos bella
Muchas gracias, Mathilde. A veces lo más revolucionario es justo eso: cerrar la aplicación y volver al cuerpo, a los gestos sencillos, a lo que nos rodea y nos sostiene. Ojalá sepamos recordarlo más a menudo. Te deseo también días llenos de presencia, cariño y pequeños instantes bellos. Un abrazo
EliminarJ'espère que tu vas bien, chère Chocolat.
ResponderEliminar…/\…………………Asi mismo siento, Neuri. Yo no puedo parar, a veces, me digo: tenes que parar, tenes que descansar *………* Vere si puedo moderarme en estos dias porque estoy muy ocupada y no duermo practicamente………*….*…….*….. Un besote.
Pido mil disculpas, Neuri; el primer parrafo en frances es una locura. Evidentemente estaba saludando a otra persona y no me explico como se metio en mi comentario hacia vos. Incognita total. Aunque, pensandolo un poquito mas, puede ser que se me haya mezclado por el template de las estrellitas. Es lo mas seguro. Abrazo y buen fin de semana!
EliminarHola Hada, no tienes de que disculparte, estás cosas nos suelen pasar a todos de vez en cuando. Un gran abrazo
EliminarBien cierto, pero hay, casi la apago...
ResponderEliminarUn beso.
Los analógicos tenemos menos problemas para desconectar que las nuevas generaciones. Un abrazo
EliminarHe estado muy pendiente de las redes sociales, hasta con la necesidad de permanecer conectado, hasta que me he ido desenganchando y ahora hay veces que digo basta, dedicándome a vivir, salir, pasear, charlar con otras personas, y me siento muy a gusto, renovado. Un saludo.
ResponderEliminarQué bien leer eso. A veces basta con tomar distancia para recordar que la vida no está en la pantalla, sino en lo que pasa cuando la cerramos: caminar, conversar, mirar sin prisa. Me alegra saber que ese “basta” te ha devuelto calma y energía. Un abrazo.
EliminarPodría darse la paradoja de estar tanto tiempo en conexión con lo virtual, que provoque el quedarse sin tiempo para tener experiencias propias. Que podría compartirse en Internet.
ResponderEliminarPero hay mucho de positivo. Y si no fuera por los riesgos de virus, de caer en una estafa, sería mejor.
Besos.
Es una paradoja muy bien vista. Sin experiencia vivida no hay nada auténtico que compartir, solo repetición. Las redes pueden ser una herramienta valiosa si amplifican lo que ya existe fuera de la pantalla, no si lo sustituyen. El problema no es lo virtual en sí, sino cuando ocupa el espacio de lo vivido. Como casi todo, la clave está en el uso consciente. Un saludo.
EliminarHola, Emilia. Estoy de acuerdo con tu reflexión al ciento por ciento, ya que medio mundo se han convertidos en auténticos esclavos de estos aparatos a pesar de que muchas personas saben de que son espiados, escuchados incluso con los móviles apagados, y sus datos personales, gustos y costumbres son vendidos y revendidos por millones a empresas sin escrúpulos, que después los utilizan para enriquecerse a costa de todos ellos. Después vienen las redes sociales donde todos creen saber de todo y de todos los demás,muchas veces amparándose en el anonimato.
ResponderEliminarPues de lo que te he comentado yo no tengo nada, ni lo quiero, y vivo muy feliz y con tiempo para hacer todo lo que me apetezca, sin que nadie me controle ni me oriente.
Precisamente el domingo pasado me sucedió, que se me cruzo una chica mirando su móvil, y casi la atropello; y al rato, en el restaurante sentí pena ajena por tres niños de mediana edad sentados a la mesa con sus padres, todos ellos con móviles, y que no hablaron durante el almuerzo ni tan solo decir una palabra, entre ellos. eso si, los padres comieron muy tranquilos los dos, que pienso que de eso es lo que se trataba, para que niños tan pequeños tuvieran esos móviles.
No reniego de ellos porque reconozco de que son muy útiles para muchas otras cosas.
Un abrazo, y perdona si me he extendido.
Hola Manuel. Coincido contigo: la tecnología puede ser útil, pero cuando sustituye la presencia, la conversación y la conciencia, algo esencial se pierde. Las escenas que describes son muy reveladoras y, tristemente, cada vez más comunes. Ojalá sepamos encontrar un equilibrio que nos permita aprovechar lo bueno sin renunciar a vivir de verdad. Un abrazo grande, y gracias por tomarte el tiempo de reflexionar así.
EliminarYes, we should start doing more things offline again.
ResponderEliminarWould you like us to follow each other? I'm following you now.
Kisses
Hi, thanks for following me and I'm delighted to visit your blog too. Hugs
EliminarEs muy fácil caer en ese "entretenimiento" que nos mantiene buscando y buscando actualizaciones sin llegar a satisfacernos por completo. Afortunadamente para mi, en casa, evitamos que los niños esten con el celular, lo cual nos lleva a los adultos a mantenerlo a raya por buenas horas.
ResponderEliminarBesos
Una opción estupenda mantenerlos alejados del celular en una edad donde debe primar el juego en espacios abiertos y con otros niños. Besos
EliminarBonjour un beau blog que je decouvre en naviguant sur le net et donc je vais m'abonner car j'aime les blogs comme le tiens bon Samedi a bientot
ResponderEliminarSalut Jean Marie. Merci beaucoup pour tes gentils mots et pour ton abonnement au blog. J'espère qu'on continuera à publier longtemps. Gros bisous.
EliminarVaya tema interesante para debatir... como persona que creció antes de todo este auge de redes sociales (y menos mal que en mi adolescencia no había móviles jajajaja) lo veo desde el punto de saber qué hay tras lo digital. Pero para alguien que ha crecido con un teléfono entre las manos como parte de si y que no conoce otra cosa, creo que el problema es que no conoce lo que hay mas allá porque no le interesa. No sabe qué es llamar al portero para que baje un amigo ni un teléfono supletorio ni esperar en el banco del parque a que baje algún amigo, no le interesa porque no sabe qué es, así de simple. ¿Estamos ante un cambio generacional y hay que asumirlo?
ResponderEliminarUn besazo!
Hola Morella. Creo que no es solo un cambio generacional, sino un cambio de experiencia vital: cuando no has conocido otra forma de estar en el mundo, es difícil echarla de menos. Lo preocupante quizá no es que lo digital exista, sino que sustituya por completo a lo demás sin dejar espacio para descubrirlo. Un fuerte abrazo
EliminarVivimos en el infierno tan temido... Lo conseguimos!!
ResponderEliminarAbrazo hasta vos!!
Buenos días, Carlos. Un gran abrazo
EliminarOlá, querida amiga Neurioman!
ResponderEliminarParar de rolar a tela e fazer caminhadas, participar de rodas de amigos, ler mais, conviver... viver.
Tenha dias de dezembro abençoados!
Beijinhos fraternos
Buenos días Roselia. Abrazos
EliminarQuerida amiga
ResponderEliminarNavidad es tiempo de agradecer y compartir. ¡Feliz y bendecida Navidad!
Que el amor de Dios te acompañe en estas fiestas y siempre.
Abrazos y te dejo un besito
*♥♫♥**♥♫♥**♥♫♥*--*♥♫♥**♥*
Muy agradecida Liz. Recibe un luminoso abrazo de Navidad
EliminarA tela nos ajuda muito. Mais o mundo real é bem melhor do que o que a tela mostra. Mesmo não sendo fácil, dependendo do lugar em que vivemos. Grande abraço do Brasil.
ResponderEliminarÉ isso mesmo, Luiz. Tudo tem um lado positivo se soubermos encontrar o equilíbrio. Um abraço.
EliminarUn tema que requiere gran debate, para mi es muy triste que hasta en un restaurante las personas estén más pendientes del móvil que de una buena conversación.
ResponderEliminarAbrazos.
Coincido contigo, y no sólo en el restaurante que también en casa en muchas reuniones familiares es el móvil el protagonista. Un abrazo
EliminarEsta estupenda y reivindicativa entrada tuya, mi querida EMILIA, me pilla casi así , como recomiendas ...off aquí... ; ) y teniendo en cuenta q es la única plataforma q frecuento , significa q estoy apagada y silenciosa de todo tipo de redes ..
ResponderEliminarA veces , ni siquiera sé cómo , ni por qué, necesito desaparecer de estos mundos..no es algo premeditado, la vida real se impone, el tiempo se me escurre entre lo dedos y el poco tiempo q me queda prefiero dedicarlo a conectarme con lo tangible , inmediato y cálido q me rodea o frío , si me escapo al bosque... ; ) pero eso no quita q sea un inmenso placer volver ,leerte y agradecer estás siempre lúcidas, sensatas y esclarecedoras palabras tuyas ...así q gracias por ellas y por todo lo q siempre regalas aquí , un beso EMILIA mientras estoy contigo on ; )
Querida María, te leo y sonrío, porque entiendo perfectamente esa necesidad de desaparecer sin planearlo, de dejar que la vida real tome el mando y nos arrastre a lo tangible, a lo que se toca, se huele y se vive sin pantallas de por medio. Haces muy bien en elegirte, en cuidar ese tiempo que se escurre y dedicarlo a lo que te nutre, sea calor humano o frío de bosque. Un beso grande, estés off, on… o simplemente siendo. Me alegra que estés bien.
EliminarMuy de acuerdo contigo, no sé donde terminaremos. Besos.
ResponderEliminarMuchas gracias Teresa. Recibe un fuerte abrazo
Eliminarbonjour super billet de ce jour, nous avons un brouillard monstre a cause de la Garonne notre fleuve de gironde bon Mardi a toi et belle semaine
ResponderEliminarMerci beaucoup, Jean Marie. J'espère que le brouillard se dissipera bientôt et que le soleil réapparaîtra. Gros bisous.
EliminarTechnology is like a stone thrown into a river; it doesn't come back. But if technology advances at an alarming rate, the stone thrown into the river tends to sink deeper and deeper. We are no longer able to live offline, but we pay a high price for it (and I'm not talking about money).
ResponderEliminar(ꈍᴗꈍ) Poetic and cinematic greetings.
💋Kisses💋
Hi Theda, I agree with you. It's true that we're becoming increasingly dependent on new technologies. Hugs!
EliminarThe most important thing is to be able to recognize the threats coming from AI... and not get sucked into this vortex:)
ResponderEliminarThank you very much
EliminarParecido a estar en la rueda del samsara.
ResponderEliminarYo creo que esto es menos edificante que el samsara. Abrazos
EliminarHola, guapa. El móvil utilizado en su punto medio es lo más práctico que hay. Cuando se abusa y se transforma en adictivo, mal vamos. Besos
ResponderEliminarCiertamente es una herramienta muy útil excepto cuando las personas quedan atrapadas en el. Un abrazo
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