“Las marcas no nos definen, pero nos moldean. Nos recuerdan que la fragilidad también es humana y que, si sabemos mirar bien, detrás de cada cicatriz —visible o no— hay una historia de supervivencia”.
@Neuriwoman.
Las marcas de la vida no siempre se ven. Algunas quedan grabadas en la piel y otras, en la memoria o en algún rincón del alma. Pero todas hablan de lo mismo, de haber pasado por algo que nos hizo mucho daño y nos cambió.
A veces son heridas que cerraron bien, dejando solo una línea fina como recuerdo. Otras, cicatrices más hondas que el tiempo no logra borrar del todo. Lo curioso es que, aunque intentemos esconderlas, acaban formando parte de nuestro modo de mirar, de hablar, de amar.
Las marcas, cuando se aceptan, nos vuelven más empáticos. Nos enseñan que nadie llega intacto al presente. Que detrás de cada sonrisa hay una historia, y que el dolor, cuando se transforma, se convierte en comprensión.
Pero cuando las negamos o las ocultamos, esas mismas huellas pueden volverse muros: nos hacen desconfiar, protegernos en exceso o alejarnos antes de tiempo.
Aceptar nuestras marcas no significa glorificar el dolor que las ocasionó, sino integrarlo como un dato más de nuestra biografía emocional. Saber que somos la suma de lo vivido, lo que dolió y lo que sanó, es una forma de estar en paz con nosotros mismos y con nuestro propio recorrido.

El simple hecho de vivir, es a base de encontronazos de todo tipo, y dejan sus huellas, se verán más o menos, pero están, y nos conforman para ser como somos.
ResponderEliminarAsí creo yo también, somos la suma de lo bueno y lo malo que hemos vivido, y solo en nosotros esta la capacidad de interpretarlo adecuadamente. Un abrazo
EliminarHola Emilia. Marcas tenemos todos, unas malas, otras muy malas y otras buenas, que también se cincelan en el alma. De todas se aprende, pienso que sirven para eso, aunque algunas se pagan muy caras, también es cierto. Pero forman parte de nuestra historia personal y nos acompañarán siempre, así que lo mejor es llevarse bien con ellas.
ResponderEliminarUn beso.
Hola Lola, muchas gracias por tus palabras tan sabias. Tienes toda la razón: todas las marcas, incluso las más duras, van modelando quiénes somos. Algunas duelen, otras iluminan, pero todas dejan una huella que, de un modo u otro, nos enseña.
EliminarAprender a convivir con ellas —e incluso a reconciliarnos con las que más pesan— es quizá una de las tareas más profundas de la vida. Aceptarlas es también aceptarnos. Gracias por pasar y compartir tu mirada tan honesta.
Un beso grande
Tan cierto como difícil de integrar en muchas ocasiones.
ResponderEliminarPues si, a veces la vida se pone demasiado intensa. Un abrazo
EliminarQue verdad más grande, cuando aceptamos todo lo que nos envuelve en cuerpo y mente somos más nosotros mismos.
ResponderEliminarPorque formamos un todo de aquello que a través de nuestra existencia nos va dejando huella, imborrable.
Convivamos y pasemos página de lo acontecido y ello nos sirva para enriquecer nuestro yo más profundo.
Un besote grande 😘 😘, feliz fin de semana 😘
Qué hermoso lo has expresado. La aceptación, tal como dices, nos reúne con nosotros mismos: nos devuelve la unidad entre lo que somos, lo que hemos vivido y lo que aún estamos aprendiendo a ser. Cada huella —suave o intensa— termina formando parte de ese todo que nos compone, y negar alguna de ellas sería negarnos un pedacito de nuestra propia verdad. Un cariñoso abrazo
EliminarBoa tarde de paz, querida amiga Neuriwoman!
ResponderEliminarNossas cicatrizes são medalhas da alma, são pérolas preciosas no tesouro do viver.
Tenha um dezembro abençoado!
Beijinhos fraternos
Hola Roselia, una hermosa metáfora para pensar. Recibe un fuerte abrazo
EliminarUn texto que nos recuerda que las cicatrices no son derrota, sino memoria viva. Desde el título hasta el último párrafo, late la dignidad de quien sabe transformar el dolor en comprensión.
ResponderEliminarUn fuerte abrazo.
Muchas gracias por tus palabras, Enrique. Un abrazo
EliminarLas marcas que nos deja la vida, las visibles y las otras, deben servir para superarnos y no caer de nuevo en esos errores.
ResponderEliminarSaludos.
Muchas gracias, Tomas. Un abrazo
EliminarHay marcas que permanecen ocultas a pesar de aceptarlas, pero hacerlo es muy importante para superarlas, y sin embargo, la vida tiene esos avatares cuyas heridas y cicatrices son marcas que aunque no se vean y se acepten se aferran como un clavo ardiendo.
ResponderEliminarMe encanta tu texto.
Un fuerte abrazo
Hola Nuria. Tienes razón: hay huellas que no desaparecen, pero reconocerlas ya es una forma de aliviar su peso. Me alegra mucho que el texto te haya llegado.
EliminarUn abrazo grande.
¿Es deseable estar exento de cicatrices?
ResponderEliminar¿O eso implicaría una vida vacía, sin emociones intensas?
Besos.
Parece que sin cicatrices la vida no estaría vivida, habríamos estado en una burbuja. Abrazos
EliminarTraces of life always remain on the heart. A person dies, the heart dies, traces disappear...
ResponderEliminarAlthough our mark also remains in the hearts of those who love us. Kisses
EliminarNo creo yo que nos moldean demasiado, a no ser expererincuas muy muy traumaticas y no a todos. A partir de cierta edad somos más de mármol que de arcilla, y tropezamos dos y más veces con la mía piedra.
ResponderEliminarAbrazooo
Pues si, la verdad es que a más experiencia vital mayores defensas tenemos. Y un mismo hecho traumático en una persona puede ser trauma mientras que en otra es resiliencia. Saludos
EliminarBom sábado e bom final de semana minha querida amiga Emilia. Tem cicatrizes que ficaram para sempre no coração. Algumas doem mais do que um tapa. Grande abraço do Brasil.
ResponderEliminarOi Luiz. Às vezes as marcas são muito severas. Abraços.
EliminarQuerida Emilia, a mí me duele hasta leer tu preciosa reflexión... soy cicatriz andante... no sé si eso es muro o empatía... solo sé que vivir duele... aunque también sé que hay bálsamos, para contemplar, para aliviar, para entretener, para rescatar, para soñar...
ResponderEliminarGracias, Emilia por tus preciosas semillas de Luz, besos mil
Amiga Milena. No sabes lo que me llega leerte así, con esa mezcla tan honesta de dolor y lucidez. Ser “cicatriz andante” también es una forma de seguir, de sostener lo vivido sin dejar que nos aplaste. Y sí: vivir duele, pero también tiene esos pequeños bálsamos que nombras tan bien.
EliminarGracias por tu cariño y por estar siempre ahí con tanta sensibilidad. Un abrazo enorme.
This really hits hard because it’s so true, those scars, visible or not, really do shape how we move through the world. I like how it frames them not as weaknesses but as part of the story that makes us more empathetic. Makes me think about all the quiet battles people carry without anyone noticing.
ResponderEliminarHi Melody. Thank you so much for your comment. I'm glad my message reached you that way. Hugs
EliminarTodos tenemos cicatrices en el alma por eso hay que empatizar cuando una persona actúa de un modo que nos extraña, nosotros no vemos esas cicatrices, pero las tiene.
ResponderEliminarTodos tenemos cicatrices en menor o mayor grado, porque en la vida no es bueno todo lo que encontramos. Luego esta la capacidad de cada persona para gestionarlo y eso ya es otro mundo. Un abrazo
EliminarQué gran verdad, las cicatrices cuentan la historia de lo que somos. Por desgracia, el recuerdo del dolor, demasiadas veces, nos impide volver a arriesgarnos.Sería bonito enfrentar casa reto como si fuese la primera vez, sin el recuerdo del dolor, sin la mochila de todas las cosas que no pudieron ser....
ResponderEliminarSolo puedo decirte que quizás ese recuerdo sea también por protección y que como bien dices no debería condicionar nuevas experiencias. Las cosas, buenas o malas, suceden pero nosotros tenemos la capacidad de gestionarlas lo mejor posible. Un abrazo
EliminarConmovedor. Anna Magnani decía que arrugas y cicatrices son condecoraciones de una vida significativa. Va en línea con tu impecable aporte, amiga.
ResponderEliminarGracias por tu lúcida aportación. Y la verdad es que estoy bastante en línea con la frase. Un abrazo
EliminarHermoso texto, aprendí amar mis cicatrices y me descubrí mas feliz y lista para dar.
ResponderEliminarLas cicatrices que nos da la vida, cuentan nuestra historia y eso es bello.
Que pases un maravilloso y feliz día.
Besos bella
Querida Mathilde, es una sabia lección de vida. Aprender a amar la vida y todo lo bueno que nos trae a pesar de las huellas dolorosas. Un fuerte abrazo
Eliminarhay personas que aunque sean simpáticas y risueñas, tienen arruguillas en el rostro que delatan sufrimiento pasado o presente.
ResponderEliminaresas cicatrices nos hacen más sabios. cuántos consejos podríamos dar a nuestro 'yo' del pasado...
abrazos!!
Hola Chema. Precisamente vi una película en la que había una zona del campus universitario, llena de piedras con mensajes escritos de los estudiantes que se graduaron. En ellos contaban lo que los nuevos deberían saber y que a ellos les hubiera gustado que se lo hubieran contado para no tropezar. Era un mensaje interesante ver el suelo alfombrado de consejos. Besos
EliminarHola Neuri, este es un pensamiento tan necesario, mucha verdad; cuando no sanamos las heridas, sin darnos cuenta las convertimos en muros que nos aislan. Un beso enorme, querida amiga.
ResponderEliminarCoincido contigo, Hada. Sabemos que una herida cerrada en falso no es buena compañía. Y que los tropiezos nos vuelven suspicaces y dejamos de vivir por miedo. Un fuerte abrazo
Eliminar°º✿
Eliminarº° ✿♥ ♫° ·.
✿⊱╮
Las heridas hay que sanarlas sino se ponen a sangrar cuando uno menos se lo espera dejándonos fuera de juego. Las cicatrices que dejan siempre son complicadas de mirar pero hay un momento en el que tienes que aceptarlas con amor porque gracias a ellas, uno es lo que es.
ResponderEliminarUn besazo!
Efectivamente, hay que reconocerlas y saber aceptarlas como una parte importante de nuestro equipaje vital. Un fuerte abrazo
EliminarTodas nuestras vivencias van dejando huellas, algunas superficiales, otras profundas. Que nos moldean, nos enseñan, nos hacen crecer , y también vamos sanando. En especial cuando las aceptamos, traen sanación consigo.
ResponderEliminarAbrazos y gracias por tus posts tan reflexivos.
Hola Cecilia. Como bien dices cuando las aceptamos, traen sanación consigo. Y eso nos permite crecer y enfrentarnos al mundo de otra manera. Un fuerte abrazo
EliminarAmiga Emilia:
ResponderEliminarLos soldados que se enfrentan a la guerra dicen que las cicatrices en el cuerpo no dejan tantas marcas como las cicatrices en la memoria.
Hay que vivir la vida y celebrarla siempre que sea posible, porque la mayoría de las veces (aunque no seamos soldados) tenemos que lidiar con nuestras cicatrices.
Besos.
Coincido contigo amigo Douglas. Desde luego que hay que vivir la vida y celebrarla siempre que sea posible, porque la mayoría de las veces tenemos que lidiar con nuestras cicatrices. Un abrazo
EliminarEsas marcas o cicatrices forman parte, o configuran, las múltiples aristas que tiene nuestra personalidad.
ResponderEliminarAbrazos!
Así es, Ethan. Cicatrices que nos dan forma y desde luego inciden en nuestra personalidad. Un abrazo
EliminarNa vida temos que estar preparados para todas as eventualidades.
ResponderEliminarContinuação de boa semana.
Abraço de amizade.
Juvenal Nunes
Na vida, devemos estar preparados, mas sempre haverá coisas que nos escapam à atenção. Atenciosamente.
EliminarEsas marcas o cicatrices son enseñanzas de la vida, a veces imprescindibles para encarar el futuro de forma más sabia; y otra veces de lo aprendido nos ayuda también a decidir que lastre debemos soltar, para que no nos atenace y nos permita ser más felices.
ResponderEliminarUn abrazo, Emilia.
Hola Manuel. Gracias por tus palabras. Tienes razón: algunas cicatrices se vuelven maestras, otras simplemente nos enseñan qué dejar atrás. Supongo que al final todo es ese equilibrio entre lo que nos pesa y lo que nos impulsa. Me alegra que hayas encontrado esa lectura en mi texto.
EliminarUn abrazo grande.
Hola amiga he pasado a dejarte un abrazo y de paso ver lo que has publicado, aunque me cuesta leer si que he logrado hacerlo con tu reflexión, soy de las que acepto todo lo que me viene encima porque me hace más fuerte y comprensiva. Besicos Charo
ResponderEliminarCharo, qué alegría verte por aquí después de tantos años caminando juntas en este rincón. En estos quince años que te conozco siempre te he admirado por esa fortaleza serena tuya, por cómo llegas con una sonrisa incluso cuando la vida no te lo ha puesto fácil. Gracias por dejarme tu abrazo y tus palabras de siempre, tan tuyas, tan generosas. Eres de primera, amiga. Te quiero un montón
EliminarToda nuestra vida es un camino en el que se intercalan cosas agradables y menos agradables. Tal vez son esas cosas desagradable las que nos van marcando más en nuestra personalidad, porque nos hacen más fuertes, más empaticos y considerados con los demás. Las personas que tienen buenos sentimientos saben que se aprende de todo de lo bueno y de lo malo, pero tal vez hay que aprender más de lo que nos duele. Saludos
ResponderEliminarAprender de lo bueno es fácil; aprender de lo que cuesta es lo que realmente nos transforma. Un abrazo y gracias por detenerte a reflexionar aquí. Un abrazo
EliminarMuy interesante, la vida nos depara todo tipo de situaciones, si no las afrontamos al final nos hieren y sí que nos dejan marcas que no acabamos de curar. Un saludo.
ResponderEliminarHola Segundo. Gracias por tu lectura y por la reflexión. Afrontar lo que llega no siempre evita la herida, pero sí puede ayudarnos a que no se enquiste. Las marcas forman parte del camino; algunas duelen menos cuando se miran de frente. Un saludo.
EliminarEach "scar" enriches our lives... and their acceptance gives inner peace and emotional wisdom...
ResponderEliminarTotalmente de acuerdo, saber aceptarlas nos enriquece y podemos seguir adelante. Un abrazo
EliminarNeuriwoman, totalmente de acuerdo. Toda caída, me atrevería a decir que sin excepción, es aprendizaje. Tu texto me recordó el arte japonés Kintsugi. Va un abrazo reparador.
ResponderEliminarHola Julio David. Me encanta la referencia al kintsugi: aprender a mirarnos también desde las grietas, integrarlas y no ocultarlas, es una forma muy honesta de crecer. Coincido contigo: incluso las caídas más duras traen consigo una enseñanza, aunque a veces tarde en revelarse. Recibo ese abrazo reparador y te envío otro igual de sincero.
ResponderEliminarQue você continue sendo essa pessoa acolhedora e inteligente em 2026.
ResponderEliminarFELIZ ANO NOVO!
Nova tirinha publicada. 😺
Abraços 🐾 Garfield Tirinhas Oficial.
Muchas gracias Garfield. Un gran abrazo también para ti
Eliminar