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20110212

Siento un dalmata.



Siento un dalmata... pedaleando en su bicicleta, pero no es uno de aquellos de la peli de 101 dalmatas aunque suene parecido, porque este es único y original. Y por más que me esmero en enseñar a los mios a pedalear o a ir en patinete nunca he llegado a conseguirlo.

Los que tenemos mascotas ya sabemos que son muy inteligentes y siempre dedicamos algún tiempo a enseñarles a hacer cosas nuevas. Creo que ya os conte que tengo dos perros, Terri un yorkshire terrier de un par de kilos y un podenco de diez kilos más. El pequeñajo es el mimado de la casa, ya lleva siete años desde que llego con el corazoncito todo alborotado del viaje en coche, cuando mi hijo y mi marido fueron a recogerlo.

Lo tome en mis brazos, lo acerque a mi corazón y se quedo dormidito. Aparte de vigilar la entrada y subirse y bajar doscientas veces del sofa, solo destacar que es muy obediente. Y cuando lo llevo suelto en los jardines solo hay que decirle stop y para en seco para que le vuelvas a poner la correa.

Mi podenco es adoptado, este verano llego a nuestro hogar de forma provisional porque estabamos en la casa de la playa y alli tenía jardín, y huerto para corretear a gusto. Su dueña tenía que hacer un curso de verano y no sabía con quien dejarlo, y en septiembre tenía que marchar a estudiar a Madrid y alli tampoco le dejaban tener el perro, por lo que la acogida se convirtio en adopción.

Tomi tiene dos años y es poco obediente, si le sueltas en el parque sale volando y le pierdes de vista. Aunque si te observa y si cambias de sitio enseguida viene a ver que pasa. Como podenco que es tiene un olfato y una vista extraordinaria, y de correr ni os cuento. Sin embargo, él si sabe sentarse, dar una u otra patita, y si le dices "rueda" se tumba y efectivamente rueda por el suelo. Todo esto ya lo traía aprendido y ahora sigue aprendiendo.

Pero lo que no he conseguido todavía es que ninguno de los dos aprenda a montar en bicicleta como este dalmata japones.

En fin creo que la paciencia de los orientales vuelve a hacerse patente al observar este perro a los mandos de su bici.


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