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20120324

EQUINOCCIO MAYA DE PRIMAVERA 2012.





Hace unos días que mi hijo pequeño, Daniel, y su novia han regresado de México tras pasar allí su viaje de estudios. Así que he aprovechado alguna de sus fotos para ilustrar esta entrada sobre el Equinoccio de Primavera y la importancia de este momento cósmico en la pirámide de Kukulcan en Chichen Itza. 

Más allá de los tiempos de Set el ser humano empezó a observar la bóveda celeste, a preguntarse acerca de su devenir y a registrar el paso de las estrellas por determinados puntos de observación, en primera instancia logró establecer las fases lunares que sirvieron para establecer periodos de siembra y cosecha y para asociarlos con determinados eventos de allí el culto a Isthar, Astarté, Artemisa, Diana, Freya, Hécate.



Simultáneamente el ser humano observo la aparición del Sol por el este cada 365 días; debido al movimiento de precesión y a la rotación de la Tierra cada 71,18 años hay un desplazamiento de un grado completo, este movimiento dio origen a lo que llamamos la precesión de los equinoccios, esto debido a que la tierra está girando como lo hace un trompo desplazando lentamente su eje hasta que cambia de lugar completando un giro de 360 grados en 25.625 años.

Los Mayas cronocratores del gran reloj cósmico, censores inmortales del año galáctico de 25.625 años dividieron este gran periodo en ciclos de 5.125 años que terminan con la noche galáctica del 21 de diciembre de 2.012 el 13 Baktun, cero katun, cero tion, cero uinal y cero kin, iniciándose un nuevo año galáctico de 25.625 años con el amanecer galáctico del 22 de diciembre de 2.012 el cero Baktun, cero katun, cero tion, cero uinal, y cero kin; comenzando una nueva vibración, la kundalini encontrara una nueva ubicación trasladándose a la costa pacífica desde México hasta Chile y vibrara expresando la energía femenina la energía YIN.


Los Sacerdotes y Constructores Mayas Atlantes lograron plasmar este momento cósmico el equinoccio de primavera en la pirámide de Kukulcan en Chichen Itza, momento cósmico que se expresa cuando el Sol toca el cero punto de Aries , que es el umbral del ouroboros, el círculo que no tiene fin, el principio que es igual que el final más la experiencia del ciclo y en ese instante cósmico la serpiente emplumada, Quetzalcoatl, el dragon mesoamericano, descienden por la cara norte de la pirámide de Kukulkan siete haces de luz en forma de un triángulo invertido hasta tocar su base conformada por un cabeza de serpiente con dos caras, momento mágico para el devenir de la humanidad; el ultimo equinoccio de primavera en la cuenta larga de nuestros hermanos cósmicos los Mayas el inicio del parto de un nuevo amanecer galáctico.

En ese preciso instante se produce la fusión del cielo con la tierra, de Urano con Plutón que se manifestará próximamente con las cuadraturas partiles de estos planetas en Junio y Septiembre de 2012; en el equinoccio se produce el equilibrio de los opuestos el día tiene la misma duración que la noche, es el punto de equilibrio entre la luz y la oscuridad, aequs nox: noche igual y equilux: luz igual y recordamos que somos una sola entidad el cristo cósmico hace presencia en nuestro ser terrenal, representa la muerte mística, la desintegración radical del ego, nacer por segunda vez, somos macrocosmos y microcosmos, somos Hermes Trimegustus. Logramos la síntesis de los opuestos a través del símbolo integrador que es Quetzalcoatl (Quetzal- pájaro-Urano-Metatron- Yang y Coatl-serpiente-Pluton-tierra-inframundo-Malkuth- Ying). 


El cielo y la tierra se tocan, es el momento del despertar, de recordar el origen divino de cada uno de nosotros, el encuentro en el chakra del corazón, la unión de la mente y espíritu, debemos elevar la tierra y atraer el cielo hacia nosotros hasta llegar a un estado de sublimación del ser realizado a través de la alineación de nuestros siete chakras, la conexión es absoluta y armónica.